EVOLUCIÓN DEL RENDIMIENTO Y
DE LA OFERTA DEL TOMATE INDUSTRIAL EN PANAMÁ (1969-2023)[1]
Jaime Espinosa-Tasón[2]; Liliam M.
Marquínez-Batista[3]; Roberto Quiroz[4]
RESUMEN
El tomate industrial es un cultivo estratégico para
la agroindustria panameña, pero enfrenta desafíos estructurales y tecnológicos
que comprometen su sostenibilidad. Este estudio analiza la evolución del
rendimiento y de la oferta nacional de tomate industrial en Panamá entre 1969 y
2023, considerando fases tecnológicas homogéneas. Se empleó un enfoque
cuantitativo con diseño longitudinal de tendencia, utilizando series históricas
de rendimiento, superficie cosechada, producción y número de productores, a
partir de informes del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y del
Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP). Se identificaron tres
fases: hibridación (1969-1984), ralentización productiva (1985-2004) e
intensificación (2005-2023). Se estimaron indicadores de rendimiento,
variabilidad, desplazamiento de la oferta y brechas tecnológicas. Los
resultados muestran un incremento sostenido del rendimiento medio nacional, con
un repunte marcado en la fase de intensificación. En contraste, la superficie cosechada
y el número de productores disminuyeron de forma significativa, lo que redujo
la oferta total. A pesar de los avances, persiste una brecha entre el
rendimiento observado y el potencial alcanzable con el paquete tecnológico
disponible. Se concluye que, aunque la innovación ha mejorado la eficiencia a
nivel de productor, no ha sido suficiente para sostener la oferta del cultivo.
Se recomienda cerrar la brecha de adopción tecnológica, fortalecer la extensión
y mitigar la contracción estructural del sector mediante estrategias de
integración y apoyo a productores.
Palabras clave: Adopción de tecnología,
cambio estructural, fitomejoramiento, oferta y demanda, transferencia de
tecnología.
EVOLUTION
OF THE YIELD AND SUPPLY OF INDUSTRIAL TOMATOES IN PANAMA (1969-2023)
ABSTRACT
Industrial tomatoes are a
strategic crop for Panama’s agro-industry, but they face structural and
technological challenges that threaten their sustainability. This study
analyzes the evolution of yield and national supply of industrial tomato in
Panama from 1969 to 2023, organized into homogeneous technological phases. We
employed a quantitative approach with a longitudinal trend design, using
historical series on yield, harvested area, production, and number of growers
from official reports of the Ministry of Agricultural Development (MIDA) and
the Panamanian Institute of Agricultural Innovation (IDIAP). Three phases were identified:
hybridization (1969-1984), productivity slowdown (1985-2004), and
intensification (2005-2023). We estimated indicators of yield, variability,
supply shifts, and technology gaps. Results show a sustained increase in
national average yield, with a pronounced upturn during the intensification
phase. By contrast, harvested area and the number of growers declined
significantly, leading to a contraction in total supply. Despite technological
advances, a gap remains between observed yields and attainable yields under the
available technology package. We conclude that innovation has improved
producer-level efficiency, but has not been sufficient to sustain aggregate
supply. Public policies should prioritize closing the technology adoption gap,
strengthening extension services, and mitigating the sector’s structural
contraction through integration strategies and targeted support to producers.
Keywords: Plant breeding,
structural change, supply and demand, technology transfer, technology adoption.
INTRODUCCIÓN
En Panamá, el cultivo de
tomate para procesamiento se estableció a fines de la década de 1940, cuando la
empresa Nestlé instaló una planta receptora en Natá (provincia de Coclé). El
proyecto inició con 15 agricultores y 185 t entregadas; para 1985 ya se compraban
27,743 t a 677 productores, con un movimiento estimado de cuatro millones de
balboas, mostrando la rápida relevancia económica alcanzada por la cadena en
menos de 40 años. Durante los primeros años se registraron brotes severos de
marchitez causada por Fusarium y, más tarde, por Ralstonia solanacearum (sin. Pseudomonas
solanacearum). La primera se controló con cultivares tolerantes importados,
mientras que la segunda se mitigó temporalmente trasladando siembras a suelos
no infestados (De León, 1987).
Hacia finales de los 60, la
marchitez bacteriana infestaba ≈90% de las áreas aptas de Coclé, provocando
pérdidas importantes y poniendo en duda la viabilidad de la industria; la
procesadora incluso evaluó suspender la compra local y relocalizar la planta.
En respuesta, el entonces Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá
(hoy IDIAP) lanzó un programa de mejoramiento para resistencia a la marchitez
bacteriana. Entre 1966 y 1982 se evaluaron líneas extranjeras y se hibridaron
fuentes locales con germoplasma asiático. Para 1985, 92% de las siembras
empleaban materiales multirresistentes, de modo que la marchitez bacteriana
dejó de ser el principal obstáculo en la región productora (De León, 1987).
El periodo siguiente, de
mediados de los 80, a inicios de los 2000, se caracterizó por relativa
estabilidad del rendimiento. Aunque se introdujeron variedades como/ IDIAP-T5,
T6 y T8, el avance fue limitado por factores externos, incluidos eventos ENOS
(p. ej., el episodio cálido de 1997-1998) y la incidencia de begomovirus
transmitidos por Bemisia tabaci
(Hemiptera: Aleyrodidae), vector ampliamente distribuido en América Tropical
(Engel et al., 1998). Estas condiciones restringieron el potencial de
rendimiento e incrementaron la variabilidad interanual.
Un segundo hito ocurrió en
2005, cuando el Gobierno de Panamá, la Asociación de Productores de Tomate y
Nestlé acordaron un plan de competitividad. Con la adopción del paquete
tecnológico del IDIAP-alta densidad, riego por goteo, nuevas variedades y fertilización basada en análisis de suelo y
foliares-el rendimiento promedio pasó de 32 t.ha⁻¹ a 68 t.ha⁻¹ entre 2006-2008; algunos
productores superaron 90 t.ha⁻¹ con el cultivar IDIAP-T9,
evidenciando la transición hacia un crecimiento intensivo sustentado en innovación
público-privada (Guerra et al., 2016).
En la última década,
ensayos multilocales del IDIAP confirman avances del programa de mejoramiento.
Nuevas líneas mutantes derivadas de cultivares comerciales alcanzaron un
rendimiento cercano a 70 t.ha⁻¹ en fincas de productores,
superando con holgura el promedio nacional (Jaén-Villarreal et al., 2024). Esta
tendencia sugiere que los materiales orientados a purés y salsas que el
instituto prevé liberar podrían ampliar aún más la frontera productiva (Instituto
de Innovación Agropecuaria de Panamá [IDIAP], 2025). El impulso varietal se ha
acompañado de esfuerzos de extensión, incentivos públicos y adopción masiva de
riego por goteo desde 2005, consolidando un paquete que integra genética,
manejo del agua y densidades altas (Guerra et al., 2016).
Sin embargo, los avances
tecnológicos y los factores externos han pesado sobre la industria. Un estudio
de Herrera Ballesteros (2025) indica que las reformas comerciales tras la
adhesión a la Organización Mundial del Comercio (OMC), incluidas la reducción
arancelaria a un techo de 15% y nuevas normas de competencia, tuvieron efectos
estructurales en la agricultura panameña, reduciendo la presencia de
productores locales y la contribución del sector primario al Producto
Interno Bruto (PIB). A este contexto de presión competitiva se
suman retos fitosanitarios: un relevamiento nacional reportó 42% de incidencia
de begomovirus en plantaciones comerciales de tomate, patógeno estrechamente
asociado a colapsos de rendimiento (Herrera-Vásquez et al., 2016).
Pese a la abundante
evidencia sobre rentabilidad a nivel de finca, faltan evaluaciones que midan el
cambio agregado de la innovación sobre la oferta nacional. Para cubrir este
vacío, el presente estudio propone un método empírico sencillo y reproducible
basado en dos insumos disponibles: (i) series históricas de rendimiento y
superficie cosechada y (ii) el desplazamiento de la oferta inducido por la
innovación. Mostramos que es posible cuantificar el cambio tecnológico aun con
información parcial sobre adopción y costos, aportando una herramienta útil
para formuladores de políticas y actores de la cadena del tomate industrial. En
consecuencia, el objetivo es analizar la evolución del rendimiento y de la
oferta nacional de tomate industrial en Panamá entre 1969 y 2023, con base en
fases tecnológicas.
MATERIALES Y MÉTODOS
Diseño del estudio
Este trabajo
comprende una investigación de enfoque cuantitativo, con alcance
descriptivo-explicativo. Se sigue un diseño longitudinal de tendencia que
examina el periodo 1969-2023 para caracterizar la trayectoria de los cultivares
y estimar la variación de la oferta o desplazamiento tecnológico del tomate
industrial panameño.
Se analizan variables
registradas como series de tiempo anuales, es decir, con un valor por cada año
dentro del periodo evaluado. Las variables principales son rendimiento (t.ha⁻¹),
producción (t.año-1), superficie cosechada (ha), productores (núm.)
y rendimiento potencial de cultivares predominantes (t.ha⁻¹).
Las fuentes de datos analizados comprenden artículos científicos, informes
técnicos y memorias de mejoramiento del IDIAP del periodo comprendido entre
1985 y 2024; series históricas de los cierres agrícolas de la Dirección de
Estadística del Ministerio de Desarrollo Agropecuario de Panamá (MIDA) del
periodo 1990-2023 (Ministerio de Desarrollo Agropecuario de Panamá [MIDA],
2024a; MIDA, 2024b).
Delimitación de fases
tecnológicas
Para comprender y
analizar la evolución de la productividad (rendimiento) del tomate industrial
en Panamá, el período 1969-2023 fue segmentado en fases tecnológicas
distintivas. Esta delimitación se realizó mediante un análisis combinado de:
1. Evidencia documental: Se
revisaron y sintetizaron fuentes de literatura técnica y científica nacional
relevante (p. ej.; Herrera, 1988;
Qvistgaard, 1990; MIDA, 2024a; MIDA, 2024b), lo que permitió identificar hitos
en la adopción de cultivares, prácticas de manejo y tecnologías de cultivo a lo
largo del tiempo.
2. Análisis de patrones
empíricos: Se examinó la serie histórica de datos de rendimiento medio nacional
de tomate industrial, buscando puntos de inflexión y cambios notorios en la
tendencia y variabilidad del rendimiento. Estos patrones se interpretaron a la
luz de la evidencia documental para identificar períodos caracterizados por
regímenes tecnológicos homogéneos. Para una representación visual de la
dispersión absoluta de los rendimientos, el centro y cualquier valor atípico
potencial se graficaron con diagramas de caja (box-plot).
Los años de quiebre
se determinaron al coincidir con cambios significativos en el cultivar
predominante y/o en el paquete de manejo tecnológico asociado, lo que asegura
la homogeneidad tecnológica dentro de cada fase y permite una comparación
robusta del progreso tecnológico y del rendimiento entre los períodos
definidos. La descripción detallada de estas fases, incluyendo sus criterios
principales y las fuentes que los sustentan, se presenta y discute en la
sección de resultados 3,1 Trayectoria genética y productiva.
Indicadores del progreso
productivo
Se calcularon, en
cada periodo tecnológico definido, los indicadores de media aritmética (µ),
mediana, diferencia de medias (∆µ), porcentaje de cambio y pendiente de
regresión lineal ordinaria (MCO), resumidos en el Cuadro 1.
Además, para
caracterizar la variabilidad relativa anual asociada a la producción nacional,
la expansión de la superficie cosechada y el rendimiento, se calcularon los
coeficientes de variación (CV= desviación típica/media) dentro de cada fase.
Estos indicadores fueron seleccionados para permitir una cuantificación robusta
del progreso productivo y una comparación objetiva entre las distintas fases
tecnológicas.
Desplazamiento proporcional
de la oferta
El análisis se basa
en el modelo de excedente económico, frecuentemente utilizado para medir los
efectos de las innovaciones tecnológicas en el sector agrario (Alston et al.,
1995; Masters et al., 1996; Maredia et al., 2000). El principio fundamental es
que una mejora tecnológica, como la adopción de una nueva variedad de cultivo o
una práctica agrícola más eficiente, aumenta la productividad. Este modelo
postula que una mejora en la productividad se representa como un desplazamiento
positivo de la curva de oferta.
Para el propósito de este estudio,
se estima el desplazamiento de la oferta (jobs,f) para cada
fase tecnológica, definido como el desplazamiento proporcional de la oferta en
unidades de rendimiento. Este indicador refleja el aumento relativo de la
cantidad ofrecida debido al avance tecnológico; representa un desplazamiento
físico de la curva, suficiente para comparar el progreso tecnológico entre
fases.
[1]
donde,
f = Fase tecnológica
t = Año agrícola dentro de
la fase
∆Yt = Yt−Yt−1
incremento interanual de rendimiento nacional (t.ha⁻¹)
= Rendimiento medio de la fase f
(t.ha⁻¹)
Si bien este análisis
asocia las ganancias de rendimiento principalmente a la genética vegetal, es
importante reconocer que cada nuevo cultivar fue liberado como parte de un
paquete tecnológico integral, que incluyó nuevas densidades de siembra,
esquemas de fertilización y mejoras en el manejo agronómico. Por tanto, el
coeficiente refleja el impacto genético, y también el efecto conjunto del
paquete tecnológico sobre la oferta agrícola, con implicaciones directas en la
reducción del costo marginal de producción y en la rentabilidad del cultivo.
Además del desplazamiento
efectivo jobs,f se estimó la brecha contrafactual del
desplazamiento potencial pleno (jpot,f) que expresa el
porcentaje de expansión posible de la oferta, tomando como base el rendimiento
medio real de la fase, si se capturara íntegramente el potencial de rendimiento
experimental.
[2]
donde
f = Fase tecnológica
Ypot,f = Rendimiento medio
potencial (o de referencia experimental) del paquete predominante en la fase f
= Rendimiento medio observado en
la fase f
= proporción en que la oferta se podría haber
desplazado si se capturaba totalmente el potencial de rendimiento
Los valores de Ypot,f
se tomaron de ensayos de rendimientos potenciales reportados por el IDIAP
(Lasso et al., 2002; Him et al., 2004; Jaén-Villarreal et al., 2024).
RESULTADOS
Trayectoria genética y productiva
El potencial de rendimiento
del tomate industrial panameño, desde 1969 hasta 2024, muestra un notable
incremento, pasando de 12 t.ha⁻¹ a potenciales superiores a las 80 t.ha⁻¹. El Cuadro 2,
presenta los rendimientos potenciales obtenidos en ensayos del IDIAP o
validaciones en fincas bajo manejo óptimo para cada cultivar.
Es importante destacar que
los datos del Cuadro 2 que representan el rendimiento potencial bajo condiciones
óptimas, no corresponden al rendimiento medio nacional. La evolución de este
último, que refleja las condiciones reales de campo, es más compleja debido al
impacto directo e indirecto que generan los eventos causados por el Niño y la
Oscilación del Sur (ENOS), como se puede observar en la Figura 1. La dinámica
del rendimiento a lo largo del tiempo revela una segmentación en tres fases
principales.
Para una visualización
estadística de la distribución del rendimiento medio nacional en cada una de
estas fases tecnológicas, la Figura 2 a través de un gráfico de caja y bigotes,
muestra las características principales de cada período.
El progreso del
rendimiento medio nacional se ha desarrollado en tres fases principales, con
características distintivas:
Fase I (1969-1984): Corresponde a la fase de
hibridación de materiales provenientes de Carolina del Norte, Guyana Francesa y
Hawái con Roma VF. De estos cruces nacen las variedades 1-12 y otras líneas
nacionales. Se desarrolla la hibridación entre materiales nacionales e
hibridación de materiales nacionales con material procedente de Taiwán.
Caracterizada por los rendimientos más bajos, con una mediana y un promedio
concentrado alrededor de 16 t.ha⁻¹. La caja es relativamente compacta, indicando
una menor dispersión de los datos en esta fase inicial (Figura 2).
Fase II (1985-2004): Se generan e introducen
nuevas variedades como Dina, Entero Grande, L-4A, IDIAP-T-5, T-6, T-7 y T-8; se
observa un ligero aumento en el rendimiento promedio; la mediana es alrededor
de 25 t.ha⁻¹, pero la distribución de los datos sigue
siendo relativamente contenida, lo que indica un estancamiento con poca
variabilidad en los rendimientos. Eventos climáticos como el niño 1997-98 y la
alta incidencia de begomovirus, afectaron enormemente el rendimiento, lo que se
evidencia en una pronunciada caída durante esta fase.
Fase III (2005-2023): Esta fase evidencia un
salto significativo en el rendimiento medio. La adopción de variedades como
IDIAP-T-9 y el posterior dominio de IDIAP-T-8 con alta densidad de siembra,
riego por goteo y manejo integrado de plagas impulsaron el rendimiento medio,
cuya distribución se centra ahora en un rango significativamente superior, con
la mediana y el promedio superando las 40 t.ha⁻¹.
La caja (Figura 2) se sitúa en un rango de valores mucho más altos que las
fases anteriores, y aunque puede presentar una mayor dispersión absoluta (caja
más ancha), esto se da sobre una base de productividad considerablemente
elevada, reflejando la adopción de tecnologías más intensivas.
El análisis de los
indicadores productivos por fase (Cuadro 3) confirma y cuantifica las
tendencias observadas en la Figura 1 y la Figura 2. Se evidencia un aumento
sostenido en el rendimiento promedio del tomate industrial a lo largo del
tiempo. La proximidad entre la media y la mediana en todas las fases indica una
distribución relativamente simétrica de los rendimientos dentro de cada
período.
Los resultados
muestran una dinámica cambiante en la tasa de incremento de la productividad.
En la Fase I, el rendimiento mostró una pendiente de crecimiento de cerca de 1
t.ha⁻¹.año⁻¹,
indicando un progreso inicial. Sin embargo, durante la Fase II, se observa una
desaceleración significativa en la tasa de crecimiento, con una pendiente de
tan solo 0.41 t.ha⁻¹.año⁻¹,
lo que refleja un progreso anual más lento en la mejora del rendimiento, a
pesar del incremento total en el promedio de la fase. Finalmente, la Fase III
presenta una recuperación y aceleración marcada, con una pendiente de 1.24 t.ha⁻¹.año⁻¹.
Este valor, que representa la tasa de crecimiento anual más alta de todos los
periodos, es un claro indicador del impacto de la adopción de nuevas
tecnologías, marcando un efectivo punto de inflexión en la productividad del
tomate industrial panameño.
Desplazamiento y brecha
potencial de la oferta
En esta sección, se analiza
cómo la evolución del rendimiento del tomate industrial se traduce en
coeficientes de desplazamiento de la oferta, que cuantifican la conversión del
potencial productivo en oferta efectiva. Es crucial entender este análisis
dentro del contexto de la contracción general observada en la oferta total del
sector.
Para cada fase tecnológica f
se calcularon dos indicadores clave: (i) el coeficiente de desplazamiento
efectivo de la oferta, jobs,f, que mide la oferta alcanzada
con las prácticas predominantes y los rendimientos reales; y (ii) el
coeficiente de desplazamiento potencial pleno, jpot,f, que
representa la oferta máxima que se obtendría si se hubiera logrado el
rendimiento experimental de referencia Ypot,f. La diferencia
entre estos dos, Δjf, constituye la brecha no
aprovechada y su versión porcentual indica la fracción del potencial que aún
resta por transformar en producción. El Cuadro 4 resume estos coeficientes de
crecimiento de la oferta, derivados del rendimiento, que nos permiten comparar
el crecimiento real de la oferta (por unidad de superficie) con el crecimiento
potencial, y así identificar brechas. Aunque la oferta total del sector pueda
estar contrayéndose (debido a la salida de productores o una menor superficie
cosechada), estos coeficientes de desplazamiento muestran cómo se está
comportando la oferta por unidad de rendimiento o cuánto se está extrayendo de
cada hectárea o del potencial tecnológico.
Se observan tres
patrones claros. En la fase I el desplazamiento observado (0,97) prácticamente
agotó el potencial (0,96), indicando que la adopción de L-1-12 y el riego por
surcos convirtieron en producción casi todo el rendimiento experimental
disponible. La fase II contrasta drásticamente; sólo se logró un desplazamiento
de 0,24 frente a un potencial de 1,31; el 81% del margen potencial permaneció
inexplorado debido a la contracción extensiva y a los choques climáticos y
fitosanitarios. Finalmente, en la fase III el paquete tecnológico IDIAP-T-9/T-8
intensivo elevó 𝑗obs a 0,54, pero aún deja un
40% del potencial por alcanzar, lo que subraya la necesidad de cerrar la brecha
de adopción y manejo para sostener la oferta nacional (Cuadro 4).
Dinámica
extensiva-intensiva y ajuste estructural de la oferta
La trayectoria del rendimiento,
la superficie y la producción del tomate industrial, que se muestra en la
Figura 3, confirma una transición del crecimiento extensivo al intensivo,
cuando la superficie deja de expandirse e incluso se contrae, sólo la
innovación varietal y el manejo intensivo logran sostener la oferta; sin
embargo, en las últimas dos décadas, dichas mejoras fueron insuficientes para
revertir la tendencia descendente de la producción nacional.
El rendimiento se
volvió progresivamente más estable; su variabilidad relativa disminuyó de 28% a
20% (Figura 4). En cambio, la superficie cosechada mostró la variabilidad
inversa de 23% en la fase I a 47% en la fase III. La producción refleja ambas
dinámicas, con un máximo de variación (39%) en la fase inicial y un valor mínimo
(27%) en la fase intermedia.
La relación es lineal
y positiva con un coeficiente de correlación de 0,97 entre el número de
productores y la superficie total cosechada. La visualización de los datos a lo
largo del tiempo en esta figura muestra una clara trayectoria: mientras que
años como 1995, 1996 y 1997 se ubican en la parte superior derecha del gráfico
(mayor número de productores y mayor superficie), los años posteriores,
incluyendo 2001, 2009, 2013, 2020 y 2023, se desplazan consistentemente hacia
la parte inferior izquierda, reflejando una disminución simultánea tanto del
número de productores como de la superficie total cosechada (Figura 5).
Por otra parte, el
análisis del cociente entre la producción media y el número de productores por año,
utilizado como un proxy de la escala o intensidad productiva individual, se
presenta en la Figura 6. Se muestra una tendencia ascendente en este indicador
a lo largo del periodo 1991-2023. Es importante destacar que esta tendencia de
aumento en la cantidad promedio de tomates que cada productor es capaz de
producir en un año se observa en un contexto donde la producción total anual
del sector ha disminuido. Este contraste sugiere una mejora en la capacidad
productiva individual de los productores más competitivos y una intensificación
de la producción por parte de ellos, en un sector que, a nivel agregado, se
está contrayendo.
El análisis de los
datos revela una compleja dinámica en el sector tomatero industrial de Panamá.
Se ha evidenciado una transición de un modelo de crecimiento extensivo a uno
intensivo, caracterizado por una disminución significativa y correlacionada
tanto del número de productores como de la superficie total cosechada. Aunque
se observa una mejora en la producción media por productor, lo que sugiere una
mayor eficiencia o escala a nivel individual, esta tendencia no ha sido
suficiente para contrarrestar la contracción general del sector y la
disminución de la producción nacional total. Estos hallazgos plantean
interrogantes fundamentales sobre la sostenibilidad y las presiones
estructurales que enfrenta la actividad, aspectos que serán explorados y
contextualizados en la siguiente sección de Discusión.
DISCUSIÓN
La trayectoria productiva
del tomate industrial panameño, con sus fases de crecimiento y el subsecuente
ajuste estructural, se alinea notablemente con la teoría de la espiral
tecnológica (Technology Treadmill) propuesta por Cochrane (1958) y revisitada
por Levins & Cochrane (1996). A medida que las innovaciones genéticas y de
manejo, como la densidad de siembra, el riego por goteo y la fertilización,
impulsaron rendimientos por hectárea significativamente mayores, los
productores que adoptaron estas tecnologías lograron ventajas competitivas. Sin
embargo, este progreso ha venido acompañado de una reducción en la superficie
cultivada y en el número total de agricultores, como se observa en Panamá,
donde el aumento de la eficiencia por productor no ha logrado compensar la
contracción extensiva del sector. Este fenómeno, donde la mejora tecnológica
impulsa la producción por unidad, pero simultáneamente contribuye a la
consolidación y exclusión de productores menos adaptados o con menores
recursos, es un patrón reconocido en la agricultura global (Thompson et al.,
2024).
El análisis de Houser &
Stuart (2019) sobre las respuestas de los agricultores a los impactos del
cambio climático refuerza cómo la lógica de la espiral tecnológica impulsa la
intensificación incluso frente a desafíos externos. Su estudio, que muestra
cómo los agricultores aumentan la aplicación de nitrógeno para asegurar
rendimientos frente a eventos de fuertes lluvias, ilustra cómo las presiones
económicas llevan a prácticas intensivas. En el caso panameño, la persistencia
de la disminución de la producción total a pesar de los mayores rendimientos
por superficie valida la noción de una espiral acelerada donde los productores
están bajo una presión constante para optimizar la producción. Sin embargo,
esta optimización no se traduce en un crecimiento o mantenimiento de la oferta
total, lo que subraya que la eficiencia técnica no siempre resuelve los
problemas estructurales de un sector.
Por último, el trabajo de
Hansen (2019) sobre la diferenciación como una posible salida a la espiral
tecnológica ofrece un contrapunto relevante a la situación observada en Panamá.
Si bien la competencia basada en precios es central en la hipótesis original,
la diferenciación de productos (por ejemplo, a través de la agricultura
orgánica o de especialidades) busca permitir a los productores capturar primas
de precio y así escapar de la carrera implacable por la reducción de costos. En
el contexto del tomate industrial de Panamá, la disminución general del sector,
incluso con el aumento de rendimiento, sugiere que las opciones de
diferenciación pueden ser limitadas o insuficientes para contrarrestar las
presiones estructurales, o que las presiones son tan abrumadoras que la
intensificación tecnológica y el aumento de rendimiento no pueden evitar la
contracción general. Esto abre una línea de investigación sobre si la adopción
de estrategias de diferenciación podría ofrecer una vía para la resiliencia y
la sostenibilidad del sector, más allá de la mera eficiencia productiva.
Una evaluación monetaria
del excedente económico, que requeriría elasticidades de oferta y demanda,
precios y costos de investigación, se deja como línea de investigación
posterior cuando tales datos estén disponibles.
Implicaciones para la política
La comparación entre los
rendimientos observados y los potenciales revela que los esfuerzos futuros no
deberían centrarse sólo en generar nuevas variedades (el potencial ya supera 80
t.ha⁻¹), sino en cerrar la
brecha de adopción y manejo (p. ej. riego eficiente, monitoreo de mosca blanca,
densidad óptima) que impide convertir ese potencial en producción efectiva.
Programas de extensión focalizados y contratos que remuneren contenido de
sólidos podrían reducir el desfase intensivo y frenar la pérdida extensiva de
superficie.
En términos de política, la
adhesión a la OMC subraya la necesidad de estrategias que combinen innovación
genética y agronómica con esquemas de integración vertical (contratos más
estables, seguros climáticos y diferenciación de producto) para evitar que los
avances intensivos queden neutralizados por la erosión extensiva.
El sector del tomate
industrial en Panamá ejemplifica un monopsonio, con Nestlé (a través de Maggi)
actuando como el único comprador de la totalidad de la producción de los
agricultores. Esta situación le otorga a Nestlé una ventaja para establecer los
precios y las cantidades de compra, resultando para los agricultores en una
producción ajustada a la demanda de la empresa.
Las
reglas de la OMC sobre subsidios o medidas antidumping podrían ofrecer un marco
para que el gobierno panameño negocie mejores condiciones o implemente
políticas de apoyo a los productores, como precios mínimos garantizados o
subsidios a la producción, para mitigar los efectos del monopsonio y fomentar
la sostenibilidad del sector agrícola.
CONCLUSIONES
· Este estudio ha cuantificado
la notable evolución del rendimiento y la oferta del tomate industrial en
Panamá a lo largo de 55 años, identificando tres fases tecnológicas distintas
que reflejan la adaptación del sector a desafíos fitosanitarios y presiones de
mercado. Se ha demostrado un incremento significativo en el rendimiento
promedio por hectárea, impulsado por la adopción de paquetes tecnológicos
innovadores, fruto de la colaboración público-privada en investigación y
desarrollo.
· A pesar de las ganancias en
productividad a nivel de campo, el análisis revela una dinámica de espiral
tecnológica (Technology Treadmill), donde el aumento de la eficiencia ha
conllevado una contracción simultánea de la superficie cultivada y del número
de productores. Esta intensificación de la producción por unidad de superficie
ha permitido la sostenibilidad de la industria para los actores restantes, pero
disminuyendo la posibilidad de los productores menos competitivos y una menor
oferta nacional total. La brecha persistente entre el rendimiento observado y
el potencial genético de los cultivares subraya que el desafío actual no es
solo la disponibilidad de tecnología, sino su adopción y manejo efectivos por
parte de los agricultores.
· Las implicaciones de
política derivadas de estos hallazgos son claras: las intervenciones futuras no
deben centrarse únicamente en la introducción de nuevas variedades, sino en
programas que faciliten el cierre de la brecha de adopción y manejo. Además, es
crucial explorar mecanismos que promuevan la integración vertical, la
estabilidad contractual y la gestión de riesgos para los productores, mitigando
así la erosión de la base productiva y asegurando la competitividad y la
resiliencia a largo plazo del sector del tomate industrial en Panamá.
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AGRADECIMIENTO
Expresamos nuestro sincero
reconocimiento al Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP) por su
valioso apoyo institucional en la realización de este estudio. Extendemos un
agradecimiento a la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación
(SENACYT) por el apoyo brindado a través del Sistema Nacional de Investigación
de Panamá (SNI).
[1]Recepción: 29 de septiembre de 2025.
Aceptación: 26 de octubre de 2025.
[2]Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá
(IDIAP), Centro de Innovación Agropecuaria Azuero (CIA Azuero), miembro del SIN-SENACYT.
Ph.D. Economía Agraria.
e-mail: jaime.espinosa@idiap.gob.pa; ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-3114-3365
[3]IDIAP, CIA Chiriquí. M.Sc. Socioeconomía
Ambiental. e-mail: marquinezliliam@gmail.com;
ORCID
iD: https://orcid.org/0009-0001-0079-1450
[4]IDIAP, CIA Chiriquí, miembro del SIN-SENACYT.
Ph.D. Nutrición (Bioquímica y fisiología vegetal). e-mail: raquirozguerra@gmail.com; ORCID iD: https://orcid.org/0000-0001-8401-2700